Cuando la música se convierte en una molestia para el cerebro

Existen palabras poderosas, por ejemplo si se dice: semillas de marihuana, ello posiblemente retumba en nuestras mentes por la demonización impuesta a las mismas. De la misma manera existen melodías con respecto a la música, que se convierten en gusanos auditivos, éstas son esas melodías que son pegadizas y que resultan imposibles de ser desterradas de la mente, pasando a ser neurológicamente irresistibles

En el transcurso de la historia, nos han hecho notar que por medio de la música es mucho lo que de manera positiva se puede lograr, pero cuando se trata de estas melodías que podría decirse que se incrustan en el cerebro asediandonos sin alguna compasión por horas, días e incluso meses, ello se encuentra lejos de lograr un efecto placentero y calmante. Y es que inesperadamente, una frase que cuente con tres o cuatro compases de manera autónoma pulsa play en nuestra mente y se dedica a deambular en bucle. 

El lugar y el momento no revisten de importancia ya que bien puede ser en el tráfico, en medio de un examen, durante una importante reunión, con el médico en una consulta. No hay límite. Este tipo de música suele llamarse “gusanos auditivos”. Tal término fue generado en la década de los 80, a partir de la traducción literal del vocablo alemán ohrwurm, el cual se encargó de plasmar de un modo gráfico tal naturaleza invasora. 

Y aunque nos desespere mis por tal intromisión, estas acaban por desaparecer, aunque también puede ocurrir que que escondan rezagadamente en los recovecos del inconsciente, de tal manera que al escuchar algún ruido, palabra o asociación, estas son capaces de reanimarse, incluso si han pasado años. 

Para algunas personas, estos.gusanos son capaces de acompañarlos de forma obstinada durante toda su vida. Si hurgamos en la literatura científica dicho fenómeno recibe el nombre de “imaginería musical involuntaria”. Hagamos un ejercicio mental, pensemos en esos superéxitos musicales alcanzados por ejemplo por  cómo Despacito de Luis Fonsi, Waterloo de ABBA o You’re Beautiful, de James Blunt, y entonces compré serán de lo que estamos hablando pues de seguro ya están rondando tu cerebro. 

De una canción a otra como locos 

La música siempre ha sido capaz de hacer tambalear nuestras emociones y también nuestras facultades cognitivas. Todo inicia en el momento en el que las ondas sonoras comienzan su viaje por el oído hasta llegar transformadas en impulsos nerviosos hasta el cerebro, con lo cual este último no es capaz de evitar la reacción ya que la música se encarga de pulsar todas las teclas, dando inicio a una sinfonía de corrientes eléctricas en la corteza auditiva primaria, en el cerebelo, el tálamo, la amígdala, el hipocampo, la corteza prefrontal, el área de Broca, de manera que todas las áreas más desarrolladas de nuestro centro de operaciones, como en las más primarias se ven inmersas en el proceso. 

De acuerdo a ello, no existe en el mundo otro estímulo que alcance a lograr de manera comparable tal efecto en la mente y sea capaz de entablar un diálogo. Por esta razón es que recurrimos a la música cuando deseamos alterar al instante nuestro estado de ánimo.